RINOPLASTIA ABIERTA
La Rinoplastia Abierta ha sido objeto de discusión desde hace mucho tiempo, siendo a la vez uno de los temas más tratados en conferencias y publicaciones relacionadas. Aún así, se ha convertido en un procedimiento de gran aceptación en los últimos años debido principalmente a que mediante la Rinoplastia Abierta, el cirujano tiene visualización directa de la estructura interna de la nariz y puede trabajar con facilidad para darle la forma esperada.
La Rinoplastia Abierta permite que el cirujano realice una pequeña incisión en la columela, que es la pequeña columna de piel que separa las fosas nasales. De esta manera, el médico puede levantar la piel nasal. La gran acogida que está teniendo esta técnica entre los profesionales se debe a que una Rinoplastia Abierta da mayor facilidad al cirujano para trabajar en una labor que tiene que ver mucho con la precisión, unos cuantos milímetros pueden hacer una enorme diferencia. Con la piel levantada es mucho más fácil que el cirujano vea lo que está haciendo y por lo tanto actuará con mayor precisión.
Una vez en el post operatorio luego de una Rinoplastia Abierta lo único que se puede distinguir es una pequeña cicatriz en la piel de la base de la nariz que es casi imperceptible. La Rinoplastia Abierta ha permitido la realización de procedimientos considerados realmente imposibles con otro tipo de técnicas. A esto se ha de sumar que permite realizar un diagnóstico intraoperatorio exacto y da más seguridad y estabilidad en el tiempo de los resultados. Aún así es preciso evaluar al paciente con detenimiento dado que tratándose de una técnica compleja afecta la circulación en la punta nasal y aumenta el tiempo de duración de la operación.
Los detractores de esta técnica refieren el posible riesgo de una cicatrización columelar inadecuada y la presentación de posibles complicaciones.

